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sábado, 26 de septiembre de 2015

Regalo para Danny!! ^^

Hola!!!

¿Qué tal? Pues aquí tenéis o mejor dicho, tienes tu regalo Danny ^^ Espero que te guste ^^ Ale, ya podéis empezar a leer ^^

La única para mí...

-Lo siento…

Al escuchar aquellas palabras, todo mi mundo se derrumbó. No pude evitar sentirme decepcionada, frustrada y con el corazón roto. En aquel momento mis ojos empezaron a humedecerse. Él me miraba con cara de preocupación por el temor de haberme hecho daño al rechazarme. Intentó consolarme y cuando iba a posarme su mano en mi hombro, lo aparté de un manotazo y salí corriendo. No quería su compasión, no quería nada de él. Le odiaba con toda mi alma.

Sin darme cuenta llegué a la playa de la zona japonesa. Era tarde y el sol se estaba poniendo. Era un paisaje precioso, lleno de llamas del Sol. En un arrebato de odio, cogí mi móvil, marqué apresuradamente las teclas y le di a llamar. Cuando él descolgó el teléfono me preguntó que si estaba bien. Yo, llena de furia y odio hacia él, le empecé a gritar, a insultarle, a recriminarle su forma de haberme rechazado, esa forma tan poco sutil que había utilizado y que me había roto el corazón.

Cuando terminé, él intentó calmarme pero corté la llamada dejándole con la palabra en la boca. Miré al paisaje de nuevo y respiré hondo varias veces. Cuando me calmé, me senté a contemplar el atardecer y comencé a cantar.

-Vine atraída por un sueño a este lugar y el sueño ahora ya, se desvaneció... El presente está manchado de silencio y soledad y a mi sueño lo aplastó la realidad... Volaré mientras mis alas flotan por el cielo azul... a donde un día yo, mi corazón curaré... Y los pedazos de mi alma rota alguien recogerá, como una pluma busco la eternidad... La eternidad es muy triste y me busca ya... Quiero tu amor, pero el mañana no llegará....

Cuando terminé de cantar me di cuenta de que estaba llorando otra vez. Me sequé las lágrimas y me marché al albergue. Al llegar di un portazo a la puerta y me dirigí al salón. Allí estaba todo el mundo mirándome con extrañeza. No le di importancia y me uní a ellos a ver la televisión.
Un cuarto de hora después llegó Hikari canturreando la mar de feliz y dando saltitos mientras venía al salón.

-Uy, Hiki, estás muy feliz. ¿Te ha pasado algo bueno? -preguntó Guille con cierta picardía.

-Bueno... digamos que más o menos -contestó sonriente.

-Me lo puedo imaginar -soltó una risita Annie.

Yo capté al vuelo lo que la morena estaba insinuando y le lancé una mirada letal sin que ella lo notara. Era por ella. Ella era la razón por la cual me habían rechazado. En ese momento la odié más que nunca. Seguro que había pasado la tarde con ella. No podía aguantar verla así de feliz así que me fui a mi cuarto sin mediar palabra con nadie.

Cerré la puerta de mi habitación de golpe, cogí uno de mis cojines y grité lo más fuerte que pude con el cojín tapándome la cara; luego, me dejé caer en la cama. Me acosté de lado y apreté con todas mis fuerzas el cojín contra mi pecho. No quería sentir aquel dolor en mi pecho, lo quería fuera de mí. Quería odiarles. Quería odiarle por provocar que me hubiera enamorado de él; quería odiarla por habérmelo quitado. Quería odiar a los dos, pero lo único que sentía era dolor.

-¿Por qué? -sollocé mientras la tristeza invadía mis ojos- ¿Por qué a mí? ¿Por qué.... por qué a ella?

Y con esas dos últimas palabras, rompí a llorar. Lloré como nunca lo había hecho antes. Sólo quería quitarme ese peso de mi corazón, que tanto daño me hacía.

A la mañana siguiente me levanté tarde. Suerte que la entrenadora nos había dado el día libre. Tenía un hambre que me moría, mucho sueño y no tenía ánimos para hacer nada. Me fui al lavabo y vi mi horrible rostro reflejado en el espejo. Tenía los pelos que parecía una bruja, los ojos rojos por el hartón de llorar y la cara tenía aspecto triste. Me arreglé un poco para que no se notara mi cansancio y los ojos rojos y bajé a desayunar.

Muchos de mis compañeros habían hecho lo mismo que yo y estaban desayunando tarde.

-¡Hola Danny! -saludó Yeidi alegremente.

-¿Y el desayuno?

-Aquí está -contestó Celia desde la cocina, luego lo cogí y me senté.

-¿Dónde estabas anoche? -preguntó Esther- No bajaste a cenar.

-No tenía hambre.

-¿Que no tenías hambre? Qué raro en ti... -comentó Angy.

-¿Te pasa algo? -preguntó Andrea.

-No, no me pasa nada.

-Hoy tenemos día libre -empezó a decir Eris-, ¿qué vas a hacer?

-No lo sé -respondí mientras me levantaba y le dejaba el desayuno a Celia-. De momento me iré a mi cuarto.

-¿Eh? ¿No quieres más? -preguntó Celia extrañada. Yo negué con la cabeza y me fui a mi habitación.

Al llegar a mi habitación, me tumbé de nuevo en la cama y comencé a pensar. Al poco rato me quedé dormida y con una idea clara en la cabeza que pensaba cumplir en cuanto me despertara. Me desperté a las cuatro de la tarde ya que empezaba a tener hambre. Había pasado la hora de comer y ni siquiera me habían despertado.

-¡Serán hijos de su madre...! -maldije al mirar el reloj.

Bajé a la cocina y pillé algunas cosas que me saciaron el hambre. Me arreglé y puse rumbo al área italiana. Mientras caminaba, pensaba en la mejor manera de disculparme. Pero no me salía nada que me convenciera del todo, que fuese lo bastante bueno. Al llegar al albergue italiano, me asaltó el pánico. Empecé a temblar como un flan y no podía pronunciar ni una palabra. No me podía mover, el miedo me había paralizado completamente y comencé a llorar sin darme cuenta.

Por fin pude moverme y me alejé del albergue. Una vez alejada lo bastante lejos, me dejé caer a los pies de un frondoso árbol que proporcionaba sombra. Mi respiración estaba acelerada y yo intentaba tranquilizarme. Pero no pude y lloré agarrada a mis piernas, ocultando la cara en mis rodillas.

-¿Qué te pasa? ¿Por qué estás llorando? -preguntó una voz conciliadora al rato de estar yo allí. Yo levanté la cabeza y le miré.

-¿Quién... quién eres?

-Eso debería preguntarte yo a ti -sonrió-. Me llamo Marco Maseratti.

-Encantada -y oculté de nuevo mi rostro.

-¿Y tú? ¿Cómo te llamas? -ladeó un poco la cabeza para verme.

-Eso no importa -contesté mirándolo de nuevo.

-A mí sí.

-¿Por qué?

-Pues porque quiero saber el nombre de la chica que está llorando en mi lugar favorito.

-¿Tu sitio favorito? -miré al árbol y al paisaje que lo rodeaba- Sí, la verdad es que es un lugar precioso -sonreí.

-Vaya, al fin has sonreído -dijo alegremente-. Ahora que hemos roto el hielo, ¿me podrías decir tu nombre?

-Me llamo Sardana García pero puedes llamarme Danny.

-Bien Danny -se sentó a mi lado-, ¿qué hace una chica tan guapa como tú llorando en este sitio?

-Oh pues... -me ruboricé por dentro al escuchar aquella frase- No sé... la verdad es que no sé por qué estoy aquí -dije mirando al horizonte.

-¿Que no lo sabes? -me miró extrañado- Alguna razón habrás tenido para venir hasta aquí, ¿no?

-Sí... -y como vi que el chico esperaba a que se lo explicara, pues comencé-: Está bien... He venido hasta aquí porque ayer me peleé con una persona a la que quiero mucho y venía a disculparme. Pero al estar enfrente del albergue, no he tenido el valor suficiente y he acabado huyendo.

-¿Y por eso llorabas?

-No lo sé. Antes de huir me he dado cuenta de que lloraba... Temo que no me perdone...

Él me observó en silencio antes de hablar.

-¿Le amabas?

-¿Qué? -pregunté bastante sorprendida mientras le miraba- ¿Quequequé te hace pensar en eso?

-En que estás muy abatida por esa pelea. Esa mirada tan melancólica sólo puede significar que le amabas mucho.

-Y aún le sigo amando... -contesté mirando hacia abajo tras un breve silencio.

-Pues pídele perdón. Si tú eres tan importante para él como lo es para ti, entonces te perdonará y podréis volver a ser amigos o lo que erais antes -me animó alegremente.

Yo guardé silencio unos minutos y me levanté.

- ¡Tienes razón...! -dije alegremente- ¡Le tengo que pedir perdón! -Y mientras me alejaba de él, le grité-: ¡Gracias por tu ayuda Marco!

-¡De nada! -me despidió con la mano.

Y lo conseguí. Conseguí que Paolo me perdonara aquel absurdo arrebato, me dijo que no pasaba nada, que era normal. Gracias a Marco, que me dio el empujoncito que necesitaba. Oh, me olvidaba: no os he dije cómo era. Marco era un chico casi de mi estatura, centímetro arriba, centímetro abajo (lo siento, te he puesto que eres bajita, que no te moleste >.<). Tenía el pelo corto y un poco rizado y de color rojizo; y los ojos eran de color amarillo. Llevaba una sudadera, unos tejanos y unas deportivas. La verdad es que era bastante mono ya que era pequeño pero era amigable y simpático.

Pero no pude superar que Paolo saliera con Hikari y cada vez que los veía juntos y cariñosos, no podía soportarlo. Odiaba verlos juntos. Siempre que me sentía así, salía corriendo de allí discretamente. Siempre me tumbaba en alguna playa, lejos de ellos. Casi nunca terminaba en el mismo sitio. Un día me encontré con Marco mientras lloraba en una playa cercana al área italiana.

-¿Por qué lloras? -preguntó por detrás de mí, cosa que hizo que me girara al momento.

-Marco... -dije mientras me secaba las lágrimas- Jolín, ¿siempre apareces cuando estoy llorando o acaso tienes un radar que te lo indica?

-No lo sé -contestó divertido-. Tan sólo había salido a dar una vuelta.

-¿Con la equipación de tu equipo?

-Sí -respondió sentándose a mi lado-, voy cómodo con ella. Dime, ¿por qué llorabas en esta playa tan bonita?

-Por nada.

-¿Seguro? ¿No te habrás emocionado al ver tan bonito paisaje?

-No -sonreí-. Es por otra cosa.

-¿Y entonces? -sin saber por qué, empecé a contarle mis penas.

-Es por él. Está saliendo con otra.

-Oh, lo siento... Debió ser duro para ti... ¿Le confesaste que te gustaba? -y lo negué.

No quería que supiera la verdad pero al final terminé por contarle todo lo sucedido.
-Así es como he acabado: llorando y sufriendo por Paolo mientras que él se lo pasa en grande con su novia...

-Espera, ¿has dicho Paolo? -y asentí- Pero... ¿Paolo no sale con Hikari? -y muy a mi pesar, asentí de nuevo.

Y se quedó pensativo. No sé por qué pero tras desahogarme con él, me sentí mucho más liberada, como si me hubiera quitado un gran peso de encima. Y me sorprendía bastante que me hubiese sincerado a un completo desconocido, porque tan sólo habíamos hablado una vez y no sabía nada de él.

-¡Pero basta de hablar de mí y mis penas...! -rompí el silencio- Es hora de hablar de ti, que no sé nada.

Y estuvimos hablando hasta bien entrada la noche. La verdad es que había conseguido que por aquella tarde, me olvidara de mis celos hacia Hikari y Paolo. Con él estaba súper relajada y tranquila. Seguimos hablando diariamente y me cayó muy bien. Era simpático alegre, divertido, ingenioso, etc. Nunca me aburría con él. Casi siempre quedábamos en la playa donde nos habíamos encontrado por segunda vez y muchas veces hacíamos cosas juntos y paseábamos por Liocott.

Después de que Orfeo se clasificara para los cuartos de final tras haberle ganado a Inglaterra, me acerqué al campo a felicitarle la victoria al equipo. Le di la enhorabuena a Paolo y después me fui a hablar con Marco. Mientras hablábamos, vi de reojo cómo Paolo besaba a Hikari, que también había ido a verles. En ese momento me entristecí mucho y Marco lo notó e intento animarme.

-Aún piensas en él, ¿verdad? -y yo asentí muy triste- Bueno, con el tiempo lo superarás -dijo pasando su mano por mi espalda.

-Ya pero... aún así es duro...

-Te propongo algo: me cambio en seguida y vamos a cualquier sitio que tú quieras que te invito, ¿qué te parece?

Me alegró su iniciativa, así que acepté enseguida. Aquella tardé me lo pasé muy bien junto a él, pero casi le dejo en banca rota. La verdad es que pasábamos casi todo el tiempo juntos, no sé, Marco se había convertido en mi mejor amigo, quien escuchaba todas mis confidencias. Y yo me alegraba de que estuviera a mi lado.

Pero un día se hartó. Me recriminó que siempre estuviera hablando de Paolo y compadeciéndome por el hecho de que me hubiera rechazado.

-¡¿Pero qué estás diciendo?! ¡¿Cómo te atreves a decir eso?!

-¡Estoy harto! ¡Harto de que siempre estés hablando de él como si no tuvieras otra cosa! ¡Aprende a dejar atrás el pasado!

-¡Ya sabes que no puedo! ¡Le amaba con todo mi corazón! ¡Pero aún le amo y me duele verle con Hikari!

-¡Pues si tanto le amas ve tras él o lucha por su amor! ¡Pero a mí ya no me vengas con tus penas sobre Paolo, que me tienes la cabeza hecha un bombo!

-¡¿Por qué dices eso?! ¡No tienes ningún derecho a decirme eso! ¡¿Es que acaso estás celoso?!- y él calló al momento. Tras una breve pausa, contestó.

-Sí, tal vez sea eso... -y se marchó.

Después de que se marchara, lo le di una patada a lo primero que tuve a tiro. Estaba realmente furiosa con él. ¿Por qué se comportaba así conmigo?, ¿por qué estaba tan molesto? Simplemente, no lo entendía. Me molestaba que no comprendiera mi dolor. Esa noche no cené y estuve toda la noche de morros. A la mañana siguiente, ya tranquilizada y con la mente fría, decidí que lo mejor sería hablar con él para intentar arreglar las cosas; porque suponía que él también se habría tranquilizado.

Repetí cuatro veces mi desayuno y me marché al albergue italiano al encuentro de Marco. Cuando llegué estaba entrenando así que decidí volver más tarde, cuando se hubiera terminado el entrenamiento matutino y mientras, pasearía por el área italiana. Cuando volví ya habían terminado de entrenar y fui esquivando a los jugadores mientras le buscaba. Estaba tan concentrada en encontrarlo que ni siquiera me di cuenta de que Paolo me saludó, pasé olímpicamente de él sin pretenderlo. Cuando le divisé me quedé quieta y muy sorprendida. Allí estaba él, abrazando y dándole un beso a una chica bastante guapa.

-¡¡Danny…!! -gritó al verme. Pero yo no le escuché porque había salido corriendo antes de que me llamara.

¡No lo podía creer! ¡Ni siquiera había pasado ni 24 horas y ya me había sustituido por otra chica! Aunque ni siquiera sabía por qué me ponía así, me estaba comportando como si fuese su novia; no lo entendía. Seguí corriendo hasta que llegué al albergue y me encerré en mi habitación. Gritaba con todas mis fuerzas contra el cojín mientras estaba boca abajo y le clavaba puñetazos. Cuando me calmé, me senté con las piernas enteras apoyadas en la cama mientras me apoyaba con las manos para no caerme.

-Pero... ¿por qué me pongo así? -comenté perpleja con algunas lágrimas- Esto no es normal, ni siquiera sé por qué me siento así... Ni que fuese su novia.... ¿Acaso estoy celosa?

Miré hacia la ventana, contemplando el principio del atardecer. "No puede ser eso... ¿o sí? Lo tengo que pensar mejor... ¡Daré una vuelta para despejarme...!" pensé y luego salí a pasear.

Fui caminando por la playa lentamente mientras observaba todo y meditaba. Quería reordenar mis sentimientos y mi extraña reacción de aquella tarde. Al llegar a la zona turística de Liocott, salí de la playa y di un paseo por el paseo marítimo mirando las tiendas, que estaban a punto de cerrar. Mientras, iba pensando:

"¿Por qué me habré puesto así? ¿Y por qué me ha molestado tanto que Marco abrazara y besara a otra chica? ¡Y vaya, la chica era bastante guapa! ¿Qué habrá visto esa chica en él? Tampoco es que sea tan guapo. Además, es un canijo. Bueno, mira quién lo dice... Pero que Marco tampoco es que sea el chico más guapo del mundial... Y es muy impulsivo y tiene muy poca paciencia; además de que es muy tranquilo, demasiado para mi gusto..."

Me paré a comprarme un cruasán ya que me había atacado el hambre. Me senté en un banco y comencé a comer.

-Espera, ¿por qué le estoy criticando todo el rato? ¿Por qué pienso tanto en él? ¿Será que le odio...? ¿...o que le amo...?

Me metí el último trozo del cruasán en la boca, arrugué el papel de la pastelería y lo canasté en una papelera cercana. Tras unos minutos en silencio me levanté de golpe mientras gritaba: ¡¡PUES CLARO!! ¡¡ME GUSTA...!!

-¡Ahora lo entiendo todo...! Mi molestia por esa chica, que esté todo el rato pensando en él y criticándole... ¡Él me gusta! -pero me acordé de la chica de la tarde y me dejé caer de golpe al banco- Pero... ya tiene novia...

En ese momento escuché que alguien me llamaba y me giré de golpe. ¡Era Marco! Al momento de verle mi corazón dio un vuelco y mi alegría empezó a subir, pero poco duró ya que unos segundos después le vi cogido de la mano de la chica de antes. Estaba sonriente y feliz y la chica también. No pude evitar sentir una enorme decepción y salir corriendo de allí.

Durante los días siguientes no le cogí las llamadas y evitaba encontrarme con él, no salía del albergue, tan sólo para lo justo y nada más. Y si venía al albergue, le pedía a alguno de mis compañeros que le dijeran que no estaba o simplemente, pasaba olímpicamente de él. No quería verle. Ya había sido la segunda decepción que había tenido en el amor y no quería que Marco me rompiera el corazón presentándome a su novia. Ya lo había experimentado una vez y no quería volver a sentirlo.

Un día me mandaron a comprar pan y algunos dulces y no pude cargarle el muerto a otro, así que no tuve más remedio que ir. Se estaba poniendo el sol y ya volvía al albergue. Estaba un poco nerviosa porque me habían encargado comprar unos dulces precisamente a la zona italiana y no quería encontrarme con Marco. Pero el destino quiso que me tropezara con él al girar la esquina.

-¡Danny...!

-Ma-Marco... -musité petrificada.

-¿Dónde te habías metido? He intentado contactar contigo muchas veces.

-He-he estado ocupada -contesté intentando no mirarle a los ojos-. Bueno, me... me tengo que marchar. Ya hablaremos -dije mientras le rodeaba para marcharme. Pero él me cogió de la muñeca bruscamente.

-¡Espera! ¿Por que huyes de mí?

-No-no huyo de ti, tan sólo es que tengo prisa..

-Ya, ¿y por que ni me miras a la cara? -levanté la cara y le miré.

-¿Contento? Ahora si me disculpas, me marcho -y me solté.

Pero antes de que pudiera alejarme, Marco me agarró de nuevo la muñeca y tiró de mí mientras me llevaba algún lado. Yo intentaba soltarme pero sin mucho éxito. Al final paramos en un parque desierto con el sol poniéndose de fondo.

-¿Y bien? -dije respirando con dificultad- ¿Para qué me has traído hasta aquí?

-Para hablar.

-¿Para hablar? No hay de qué hablar.

-Pues claro que sí. Dime, ¿por qué saliste huyendo de mí el último día?

-Qué va. Yo no huí de ti, sólo que me acordé de que tenía que hacer un recado y tenía prisa -mentí sin mirarle a la cara.

-¿Y por eso ni saludaste? No me mientas, ¿te crees que soy tan tonto como para tragarme eso?

-Yo no he dicho eso -miré a otro lado.

-¿Y entonces? ¿Acaso estás enfadada conmigo? ¿He hecho algo que te ha molestado?

-No, no me has molestado ni nada de eso...

-¿Y entonces por qué me evitas? Me quedé muy preocupado cuando saliste corriendo después del entrenamiento.

-Ya seguro, muy preocupado....

-¡Pues claro que sí! ¿Por qué dices eso?

-No por nada, sólo que te vi bien acompañado... y muy preocupado no parecías....

-¿Qué insinúas? ¿Por qué te comportas así? ¿Qué te pasa?

-Nada, no me pasa nada -contesté tajante mientras me ponía de los nervios.

 -No, sé que te pasa algo pero no me quieres decir nada. Te conozco lo suficiente como para saber cuándo algo te molesta o te preocupa.

-Pues si me conoces tan bien, ¿por qué no lo averiguas por tu cuenta?

Se quedó sorprendido por mi respuesta pero antes de que pudiera responder, su teléfono sonó. De reojo pude ver la foto de su novia en la llamada entrante. Él contestó y yo me indigné. ¡¿Cómo podía hacer eso cuando estaba hablando conmigo?! Además de que fue él quien insistió, ¡y para que después se pusiera a hablar con su novia delante de mis narices, con toda su jeta!

-¿Ya has terminado de hablar con tu novia? -dije acentuando el tono de desprecio en la última palabra.

-¿Qué? ¿Por qué te pones así? ¿Y cómo que mi novia? -contestó sin entender nada.

-¡No te hagas el sueco..! ¡Sabes perfectamente de quién hablo! ¡Hablo de tu novia, de la chica que te besó en el entrenamiento el otro día!

-¿Qué? ¡Ella no es mi novia! -se defendió muy sorprendido.

-¿Ah no? ¿Y entonces por qué te beso? ¡¿Eh?! ¡¿Quién si no haría eso a menos que fuera tu novia?!

-¡¿Tal vez mi hermana pequeña?! -espetó perdiendo la calma. Yo abrí los ojos como platos al momento y guardé silencio unos segundos.

-¿He-hermana pequeña...? -pregunté perpleja y sin creérmelo aún.

-¡Sí! ¡Ella es mi hermana pequeña y ha venido a visitarme! ¡Y sí, ya sé que es casi o más alta que yo...! -esa última frase hizo que me riera por dentro.

-¿Y-y... por qué..?

-Porque tiene por costumbre hacer eso. ¿O acaso eso es malo?

-No si yo no digo nada pero... -intenté decir ocultando mi rostro mientras por dentro me moría de vergüenza.

Él rió y se acercó más a mí. Despejó mis cabellos de la cara y me dijo:

-¿Por qué creías que era mi novia?

-Popopoporque ella es mumumumuy guaguapa... -tartamudeé muerta de vergüenza y él rió de nuevo.

-Ya claro, ¿y no será que estabas celosa al verme con otra chica?

-¡¡N-no!! -respondí mientras le miraba sonrojada.

Mi sonrojo aumentó al quedarme observándole. Estaba tan mono con aquel atardecer. Marco sonrió y acarició mi mejilla sonrosada añadiendo:

-Estás muy mona cuando te sonrojas... -mi sonrojo aumentó y agaché la cabeza.

-Yoyoyo... e-e-e-estaba cecelosa y-y-y-y...

-¿Celosa? ¿Por qué? -se sorprendió.

-Porque... porque... -apreté con fuerza la bolsa de dulces- porque yo... yo... yo... ¡¡YO TE AMO!! -y me tapé la boca de golpe.

"¿Qué.... qué acabo de decir?" pensé intentando no llorar. Marco se quedó mirando por la sorpresa inicial, pero luego sonrió y se acercó.

-Yo también... te amo... -y fundió nuestros labios en un dulce beso.

Mi corazón latía a mil y por el espasmo dejé caer la bolsa del pan y los dulces. No me lo podía creer, ¡él también me amaba! Nos separamos y nos abrazamos al momento. Me susurró un "te quiero", haciéndome sonreír.

-Y no estés celosa -dijo mirándome a los ojos-, tú eres la única para mí.

-¿Como tú cuando te enfadaste porque estaba hablando siempre de Paolo? -reí mientras le miraba tiernamente.

-Tonta... -y me abrazó- Si estaba celoso era porque estabas hablando siempre de él y decías que aún le amabas y eso me devastaba por dentro. Saber que no podías ser mía y ni tener ni una sola oportunidad en tu corazón me entristecía muchísimo. Te he amado desde el primer día en que te vi... -y me acercó más hacia su pecho.

-No te preocupes, estaré siempre a tu lado -le miré cariñosamente.

Él me besó apasionadamente mientras me abrazaba. No quería separarse de mí ni yo de él. Le quería con locura. Y ese beso dejó bien claro qué quería en mi vida: estar junto a Marco por siempre jamás. Y aquello, tan sólo era el principio...

Bueno, ¿qué os ha precido? Como habréis notado es un poco más largo que los demás pero es que también he añadido mucha conversación y eso hace que sea más largo ^^

Bueno, besos y hasta la próxima!!! ^^ <3

11 comentarios:

  1. ME MUERO DE AMOOOOOOOOOOOOOR!!! Me ha encantado!! *aunque yo no hablase ¬¬* estuve unos momentos odiando a Hiki xDD
    Beshos!

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    1. Jajajaja TODAS MORIMOS DE AMOOOOOOOOOR!!!! Me alegro de que te haya gustado ^^ *lo siento onee-chan, sois tantas que a veces me olvido de muchas ^^'* ¿Ah sí? xD Jajjaja xD
      Besazos onee-chan!

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    2. ¡No me odies, Madrina! T^T y-yo sólo quería ser feliz TT^TT pero al final Danny también ha terminado feliz!! ^^ (voy a comentar aquí porque me da pereza hacer otro comentario.)
      Oh Dios, me ha encantado!! también estaba algo nerviosa, no comment. Aiss, Marco es súper kawaii *-* pero buee, Danny será feliz con Paolo algún día... y yo no x) pero habrá otro! >:D
      Besos y espero el capi nuevo <3
      P.D: no voy a poder tener el capi para hoy, no me mates, mañana estará, te lo PRO-ME-TO! además de que es la "cita" de nuestra H! T^T
      Y ahora sí, me despido ^^

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    3. No pasa nada Hiki *Te mato yo* :D (Cara de Erza)
      MUAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJA atchís

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    4. *Cara de miedo de Lucy* NATSU SÁLVAMEEEEEEE!!!!!

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    5. NOOOOOOOOOO!!! PÍDELE QUE SESSHOMARU TE SALVE!!! *^*

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  2. ME ENCANTÓOOOOOO!!!! MARCOOOOO!!! >///<
    Casi me desmayo al ver que ya lo habías publicado *-* Y ME ENCANTÓOOO!!! La espera valió la pena!! *o*
    Ahora estoy desde el móvil en la fiesta con unas amigas, pero a ver si consigo hacer un comentario decente xD
    En primer lugar... GRACIAS ANNIE!!! DE VERDAD!! LO ADORÉEEE Y NO ME CANSO DE REPETIRLO!!! >///<
    Marco es tan romántico.... *o* Y me encantó verlo celosito ^///^
    En segundo lugar: No importa que me pusieras bajita (Marco no se queda atrás xD)
    ME ENCANTÓOOOO MUCHOOOOO!!!
    Bueno, me voy a celebrarlo al saltamontes!!!
    Nos vemos :3
    Posdata: La canción de Seira era mi favorita de Pichi Pichi Pitch!!! ME EMOCIONÓ QUE ME PUSIERAS CANTÁNDOLA!!

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    1. Me acabo de dar cuenta!! No es la canción de Seira es de Mikaru!! Perp igualmente la adoró!! >///<

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    2. Jajajja me alegro de que te gustara ^^ No por favor, no quiero desangres en mi blog xDDDD aunque un poco de sangre no vendría mal al blog xD
      De nada jajajaj xD Jajja a mi también me gustó verle celoso, es tan kawaii ^////^
      Jjaja es cierto, Marco no podría superarte xDDD
      Jajajja cuando leí que pusiste Seira me quedé con cara de: WTF?? O.O xD A mí también me gusta mucho esa canción *^*

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- Intentaré responder a todos los comentarios
- Cada vez que comentes, morirá un ANTIOTAKU (mueereeee!!!! Jejjeje esto lo he sacado de Tris, mi onee-chan ^^ ¡menuda imaginación tienes! Me encantaaaa *-*)
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